Diálogos: Modelo de Seguridad Integrada

Delineamiento conceptual y reflexiones en el contexto Argentino.


Diálogos es una nueva iniciativa de CAPSI, que por medio de una serie de entrevistas llevadas a adelante por el Mg. Ehsan Sherbi se abordarán diferentes temas y problemáticas en materia de Seguridad y Defensa.

En esta oportunidad, dialogando con el Lic. Pablo Correnti (Vicepresidente de CAPSI) se indaga y analiza el modelo de Seguridad Integrada en el contexto de la República Argentina.


El Modelo de Seguridad Integrada es un nuevo paradigma, basado en un marco de gestión eficiente de recursos con un enfoque preventivo, y centrado en la gestión integral de riesgos del contexto a proteger. Es importante destacar, que este nuevo modelo es igualmente efectivo y aplica para ambos mundos, “puertas hacia adentro” de las organizaciones, o bien “puertas hacia afuera” en el ámbito público, ya que si bien cada uno tiene sus particularidades específicas, la gestión de Seguridad basada en el Modelo Integrado siempre se centra en las mismas características básicas: 1- Integración de funciones y sectores; 2- Independencia; 3- Clara definición de objetivos de largo plazo; 4- Medición de resultados con indicadores de gestión; 5- Enfoque de gestión centrado en Riesgos.


En el contexto de la seguridad pública actual, la En el contexto de la seguridad pública actual, la utilización de este nuevo modelo intentaría mejorar la aplicación de los recursos disponibles para reducir los riesgos que emergen de las problemáticas de seguridad de una nación, buscando generar rápidamente una articulación entre todos los organismos ya existentes que tienen algún tipo de injerencia en la Seguridad nacional, de manera de generar sinergias, apalancamiento, y eficiencia, para el mejor aprovechamiento de los recursos ya existentes, y que actualmente pueden estar mal o subutilizados.


Cuando hablamos de recursos, no sólo estamos refiriéndonos al dinero expresado en los presupuestos, sino a todos los activos que posean las organizaciones afines, por ejemplo: recursos humanos, tecnología, infraestructura, metodologías, procedimientos, etc. Es trascendente recalcar que la gestión de seguridad integrada siempre debe ser medible en variables ancladas en el riesgo y sus objetivos enunciados para ser mitigados a niveles aceptables.


Focalizándose en las incidencias del modelo actual de seguridad podemos indicar que los sucesivos gobiernos, específicamente en las últimas cuatro décadas, no han logrado aplicar y adecuar modelos que generen resultados positivos frente a la actividad criminal, por el contrario, han potenciado y perdido terreno frente a la delincuencia, a pesar de haber incrementado los presupuestos y el personal de las fuerzas de seguridad (fenómeno de “policiamiento”).


Si bien los factores originadores de la disfunción sistémica en materia de seguridad poseen numerosas aristas, las más claras son: 1- carencias en la planificación: es decir, falta de estrategias de mediano y largo plazo; 2- incongruencias y conflicto dentro de las organizaciones del Estado a raíz de intereses sectoriales; 3- especulación política e incorporación de facetas ideológicas que han desvirtuado la finalidad del Estado para proveer seguridad (cabe recordar que ante cualquier ideología- impuesta o asimilada- los riesgos siguen presentes en la sociedad, y por añadidura, la ideología interfiere en la resolución de los problemas.); 4- aislamiento del Estado en la toma de decisiones en materia de seguridad, y aumento de la burocratización de procedimientos internos que han desvinculado al sector público de la sociedad; 5- incorporación de personal en áreas decisorias y estratégicas del funcionariado público con escasos conocimientos y nula experiencia en Gestión de Seguridad, fenómeno que responde a algunos métodos acomodaticios derivados de las prácticas políticas en Argentina.


¿De qué manera el modelo se estructura en función a las instituciones existentes y cómo se articulan los diferentes sectores involucrados? ¿Es éste un modelo que pueda ser instituido tanto en los niveles nacionales como en los niveles de gobiernos provinciales?


La integración multisectorial en la seguridad pública es muy importante a la hora de pensar la gestión de seguridad. Si bien, el Estado aparece como actor principal y coordinador del modelo, otros sectores que deben incorporarse de modo estable son: la Academia, la cual es generadora de conocimiento y recursos humanos; las ONGs que impulsan ideas y proyectos en el marco social; y el sector privado de empresas que invierten cuantiosos recursos para la creación e innovación de herramientas, metodologías, procesos y tecnologías orientadas a mejorar la gestión de seguridad.


En esta línea nos preguntamos ¿por qué el Estado no puede valerse de esos recursos para mejorar la posibilidad de proveer a la sociedad de un nivel de seguridad aceptable? Por este motivo entendemos que la integración multisectorial es extremadamente relevante. Por supuesto, que lo antedicho no solo se circunscribe al Estado Nacional, sino que los Estados Provinciales podrían emular el modelo nutriéndose de la integración a nivel local y acorde a su propio contexto de riesgos.


Todas las medidas persiguen la intención de apalancar la gestión y generar un círculo virtuoso que se fortalezca positivamente. Es claro, que las gestiones de seguridad en Argentina están fuertemente basadas en el “policiamiento”,y en el caso de las provincias es más notorio aún. Podríamos afirmar que: prácticamente no se observa de parte del estado otra respuesta, más que la puesta de policías en la calle, con baja instrucción y muy limitados medios. Esto último, como es sabido, es una medida puramente reactiva y que no ataca la raíz de los riesgos ni mejora las perspectivas a futuro.


Es importante agregar en este punto, que cualquier gestión de seguridad efectiva requiere indispensablemente una adecuada “Gestión de Riesgos”, que se desagrega en el relevamiento detallado del contexto a proteger con todos sus integrantes, y la identificación de los riesgos existentes en dicho contexto. Luego se deberán aplicar los recursos existentes de la manera más eficiente, para lograr el mejor resultado en base al nivel de riesgo aceptable esperado. Y es recién en esta última instancia donde aparece la implantación de las fuerzas de seguridad, entendidas estas como un elemento más de control dentro de todo el engranaje que implica un marco de gestión de seguridad. Esto es muy distinto del enfoque tradicional en seguridad pública, donde las fuerzas policiales son el centro, y casi la única respuesta del estado, para mejorar los niveles de riesgo a la sociedad.


Una gestión de seguridad “acorde a la realidad actual” tendría que poseer como fundamento principal a la prevención del delito. Por lo enunciado, es relevante que se comience a trabajar en la evolución de los modelos en las provincias, que a su vez, no actúan de manera articulada con el Estado Nacional y las demás entidades gubernamentales.


¿Qué debate prioritario debe generarse en la sociedad y las instituciones para que exista un cambio positivo en el plano de la seguridad?


Junto a la incorporación del Modelo de Gestión de Seguridad Integrada, en Argentina debe crearse la instancia en la cual se debata y decida -por los canales y procedimientos institucionales- el nivel de riesgo que esté dispuesta a tolerar la sociedad. Este planteo no es ingenuo, ya que actualmente se debaten en el Congreso Nacional y los grupos que integran el entramado social, cientos de temáticas que, al día de hoy, son menos relevantes y trascendentes que la seguridad. El país debe tener un debate formal que postule los horizontes de planificación a veinte años, y en base a eso, delinear las políticas a implementar.


Frente a lo descrito anteriormente, debe agregarse que la gestión de seguridad también debe tener niveles altos de independencia (siempre dentro de los marcos constitucionales), para perdurar en el tiempo y no ser obstaculizada por las oscilaciones político-partidarias e ideológicas.


Incluso podemos afirmar que en el trazado histórico de los últimos cuarenta años, los conflictos políticos (mayoritariamente coyunturales) no han sumado virtudes a la dimensión de la seguridad para la sociedad. Al día de hoy, existe más violencia y mayor ruptura del tejido social. La gestión de seguridad requiere de independencia para consolidarse y generar estrategias a mediano y largo plazo, y a su vez, para no ser perturbada por el cortoplacismo del entorno político imperante. Casos sobran para demostrar que en Argentina los intereses electorales priman sobre cualquier tipo de política pública y en el caso de las políticas de seguridad son muy evidentes. La autonomía de la gestión de seguridad busca sortear el cortoplacismo partidario y de cualquier manifestación política e ideológica.


¿Este nuevo modelo pretende ser superador al actual, que aspectos sustanciales intervienen en este cambio de paradigma según su criterio? ¿Cree usted que Argentina posee las condiciones para que el modelo sea instrumentado a nivel estatal?


El Modelo de Gestión de Seguridad Integrada aplica a la situación Argentina ya que posee - por su naturaleza ”holística” - la capacidad de adquirir, fijar y transformar características que le permiten adaptarse de modo más dinámico al entorno de riesgos, y enfrentar el fenómeno de la inseguridad de manera integral. A su vez, el cambio de paradigma es una necesidad, principalmente porque el modelo presente relumbra por su obsolescencia, y sus resultados lo demuestran. La manifestación más clara se presenta en las inercias negativas y rectificaciones improvisadas de las políticas de seguridad actuantes. De modo consensual, podemos afirmar que los niveles de seguridad actuales no son los adecuados, aun pudiendo existir casos puntuales en los que haya complacencia de los niveles de riesgo que se operan, pero a nivel de seguridad pública, la referencia no es satisfactoria.


La realidad demuestra que el modelo existente debe progresar a la par del contexto global de riesgos. De modo explicativo, cabe decir que: tanto los actores como las estrategias deben adaptarse a la realidad de forma acelerada rompiendo el sesgo extemporáneo que manifiestan las organizaciones y políticas reinantes.


¿Podría afirmarse que el modelo propuesto tiene la capacidad de producir mejores niveles de calidad y transparencia institucional?


Hay una relación directa entre la seguridad y la calidad de las instituciones, a mayores niveles de riesgo en seguridad existe la propensión a tener menor calidad institucional, y viceversa. Argentina se encuentra en un círculo vicioso, preferentemente de orden político. En ese sentido, la seguridad pública- al ser un fenómeno multicausal- puede producir un deterioro exponencial en situaciones donde no se instrumenten medidas eficaces para mitigar riesgos. Ya desde el punto de partida del análisis, los factores de riesgo en Argentina que son generados por: los altos índices de disparidad social; falta de transparencia real de las instituciones públicas; la lentitud decisoria de los gobiernos y la corrupción, potencian dichos factores.


¿Es este un modelo que incorpore enfoques económicos alternativos para incrementar la eficiencia y eficacia presupuestaria en seguridad?


En los modelos de gestión de seguridad contemporáneos, la eficiencia en la utilización de recursos es vital, ya que se transforma en la interfaz que promueve dos efectos directos: genera éxito en la gestión de riesgos propiciando entornos más seguros, y en consecuencia otorga a la sociedad mejores niveles de paz y calidad de vida. En este sentido, la integración de funciones no solo mejora los desempeños de los recursos asignados, sino que provee mayor efectividad en la consecución de los objetivos de seguridad que se impongan. En consonancia con lo precedente, se requiere la alineación del modelo al contexto real en el que se operará, y en base a las estrategias se alinean los recursos disponibles.


¿Considera usted que el modelo integrado puede reducir los riesgos actuales en Argentina de acuerdo a las amenazas y desafíos existentes y futuros?


El mundo está sumergiéndose rápidamente en una nueva era marcada por la Cuarta Revolución Industrial. Comprendida esta por la fusión del mundo físico, el digital y el biológico, algo hasta hace unas décadas inexistentes e impensables, pero que ya comienza a ser una realidad palpable. Pero por sobre todo, debido a la aparición e incorporación de tecnologías disruptivas que están cambiando la forma de actuar y vivir en el planeta, lo que conlleva indefectiblemente a un nuevo contexto global de riesgos, que no reemplaza al actual sino que se suma, y que es perentorio conocer y prever. Debemos insistir con énfasis que el Estado necesita transformar el modelo de gestión de seguridad operante actualmente de modo inaplazable, para responder a los desafíos de riesgos actuales y futuros. Es necesario que el Estado y los gobiernos dejen los aspectos menores y las especulaciones políticas ya que el contexto de riesgo evoluciona rápidamente, y el modelo de gestión de seguridad debe hacerlo en consecuencia. En este sentido, el modelo de Gestión de Seguridad Integrada representa sin dudas la evolución necesaria para mejorar los resultados actuales, y sobre todo los desafíos que implica el nuevo contexto global de riesgos, que veremos en el corto plazo plasmado en la realidad y el día a día de la sociedad. La gestión de seguridad responde siempre a una misma raíz, que se fundamenta en la ejecución de planes y programas preventivos, centrados en la gestión de riesgos, y con el objetivo prioritario de generar niveles de seguridad aceptables.



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